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Haedo: Helados Pocho cumple 70 años, conoce su historia

La reconocida heladería de Haedo cumple 70 años y los festeja con toda la comunidad. Regalos, premios y más.

El próximo jueves, 1 de diciembre, la emblemática heladería de Haedo "Helados Pocho" cumple 70 años y organizará un cumpleaños lleno de sorpresas, premios, regalos, música y sobre todo muchos helados para festejar junto a los vecinos que cada día eligen sus productos.

"Por el aniversario, esa tarde noche vamos a tener música, globos, vamos a regalar helados a gente del barrio entre 18:00 y 21:00 horas, y para la gente que viene a consumir vamos a tener una ruleta de esas gigantes con premios, tickets, como para pasar un día diferente y entretenido en el local", expresó Héctor, hijo del fundador de la heladería de Haedo que nació en 1952, en dialogó con VivielOeste.

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Rubén “Pocho” Emede e Hilda Ferri, los creadores de la emblemática heladería de Haedo.

Rubén “Pocho” Emede e Hilda Ferri, los creadores de la emblemática heladería de Haedo.

Además, adelantó que la ruleta estará todo el día y que entre los premios habrá vasitos, cucuruchos y hasta dos kilos de helado. Por otro lado, comentó que en el marco del aniversario tendrán disponibles todo los sabores emblemas del local y los gustos que elaboraron días atrás por la semana del heladero artesanal. En este sentido, Héctor expresó que algunos de los sabores que se destacan son: pino pingüino (una crema chantilly con nutella), dulce de leche la Scaloneta, helados con merengue italiano, lemon pie, entre otros.

FV JULIO EPU
LA PERLA LARGO

"Tenemos muchos gustos novedosos y modernos más allá de los tradicionales, como pueden ser el sabayón, chocolate con almendras, los dulces de leches, las frutas", remarcó el el hijo del heladero más conocido en la localidad de Haedo, e invitó a todos los vecinos a pasar por la sucursal (Jerónimo Fasola 901) a festejar su cumpleaños número 70.

La historia de Helados Pocho

Todo comenzó en el año 1952 cuando los padres de Héctor "hicieron en el frente de su casa, como se usaba en esas épocas, un almacén de venta de galletitas, quesos, lácteos, entre otros productos y por sugerencia de un amigo mi papá se compró una maquinita de hacer helado, chiquita, y comenzó a fabricar dos o tres gustos nada más".

Su amigo le sugirió: "¿Pocho porque no vendes helados en Haedo?, que no hay nadie que venda helados", y esta pregunta fue clave para todo lo que comenzaría después. "Entonces mi viejo se compró una fabricadora chiquita y se puso a hacer dos o tres gustos, chocolate, vainilla y limón eran los únicos tres gustos que sabía hacer también que le había enseñado este amigo", contó el hijo del fundador y agregó que al cabo de tres años de convivir con ambos negocios se volcó por completo al negocio de los helados.

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"Se dio cuenta que la gente venía a comprar helado seguido, tenía muchos pedidos y empezó a agregar sabores, pero no tenía tanto espacio y un día decidió convertir todo ese almacén en una heladería. El almacén lo continuó el vecino de enfrente, le dijo al vecino que él siga con el almacén que él se iba a dedicar al helado nomás. Y ahí nació Helados Pocho", relató Héctor.

Gracias a compromiso, el trabajo y la dedicación de toda una familia "la heladería siempre tuvo un recorrido ascendente", y en el año 1986 mudaron el local en la esquina donde actualmente los vecinos van a comprar helados. Mientras que la fábrica quedó en el lugar donde antes estaba el almacén "la dejamos donde antes era la antigua heladería".

Un negocio que pasa de generación en generación

Por otro lado, Héctor le contó a este medio que en la actualidad ya se encuentra trabajando la cuarta generación: "Yo soy el hijo del fundador, de Pocho, y los hijos de mis sobrinos ya están girando alrededor de la heladería. En este momento yo estoy atendiendo la fábrica y la heladería con mis sobrinos, que sería la tercera generación y ya hijos de ellos están colaborando".

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Hace poco la heladería cambio su imagen.

Hace poco la heladería cambio su imagen.

En este sentido, sostuvo que la cultura de trabajo dentro de su familia es "hacer de todo, así nos enseñaron, desde lavar una rejilla que tiene que estar siempre blanca hasta ya empezar prepara un pedido o atender al público, y al que le interesa puede aprender a fabricar helados", la cual reconoció como una tarea "sacrificada" porque hay que levantarse temprano y hacer fuerza "no es para cualquiera", expresó entre risas.

Por último, remarcó "lo que nunca se cambió ni se negoció fue el criterio de preparar los helados con lo mejor, con las mejores materias primas disponibles en el mercado y siempre tratar de mejorar, siempre estamos en pos de vender algo de primera calidad", y agregó que siempre buscan ser reconocidos "por la seriedad y la calidad" de su trabajo.