A 112 años de la hazaña aérea de Jorge Newbery en El Palomar y un récord que quedó al margen
En 1914, más precisamente un 10 de febrero, la entonces Escuela de Aviación Militar ubicada en la localidad de El Palomar, al norte del partido de Morón, fue escenario de una de las gestas más recordadas de la historia aeronáutica argentina. Allí, Jorge Alejandro Newbery protagonizó un intento de récord mundial de altura que lo colocó entre los grandes pioneros de la aviación internacional.
Desde la madrugada, el predio se encontraba colmado de periodistas extranjeros, autoridades militares, vecinos y referentes de la época que se acercaron para presenciar el desafío.
A las 5 de la mañana, con el cielo aún oscuro, Newbery se preparó para despegar a bordo de su monoplano Morane-Saulnier, equipado con hélice y sometido a controles técnicos previos, entre ellos la colocación de un barógrafo que permitiría medir con precisión la altitud alcanzada. Pese al calor de febrero, el aviador vestía ropa de abrigo para enfrentar las bajas temperaturas en altura.
El récord de Jorge Newbery en El Palomar
De acuerdo a los registros del Departamento de Investigaciones Históricas del Museo Nacional de Aeronáutica, a las 05:15 el piloto dio la señal de partida y la aeronave comenzó su ascenso, perdiéndose rápidamente entre las nubes. Pasadas más de tres horas, los inspectores analizaron la faja barométrica y confirmaron que Newbery había alcanzado los 6.225 metros de altura, una marca superior a la vigente en ese momento.
Sin embargo, el récord no fue homologado oficialmente debido a una exigencia reglamentaria: para ser validado debía superar el registro anterior por al menos 150 metros. Como la diferencia fue de solo 65, la marca fue ajustada a 6.110 metros, apenas por debajo del récord establecido meses antes por el francés Georges Legagneux. A pesar de ello, la hazaña quedó grabada en la historia y convirtió a El Palomar en un punto clave del desarrollo de la aviación en la Argentina.