Del ex zoológico de Luján al santuario en Europa: cómo se adaptan los osos Florencia y Gordo a su nueva vida
Al igual que la tigresa Flora, los osos pardos Florencia y Gordo, que durante años vivieron en el predio del ex zoológico de Luján, comenzaron a adaptarse a su nueva vida en el Santuario de Osos de Belitsa, en Bulgaria.
Desde la organización Four Paws, que coordinó el traslado, compartieron imágenes en las que se los puede ver explorando el nuevo entorno natural, rodeado de nieve, árboles y pasto. Ahora, los animales permanecen en un período inicial de adaptación.
"Tras su periodo inicial de cuarentena, tendrán la oportunidad de explorar espaciosos recintos naturales, respirar el aire de la montaña y, pronto, experimentar la naturaleza por primera vez", expresaron desde la ONG mediante un comunicado.
El ex zoológico de Luján, cerró sus puertas en 2020 luego de numerosas denuncias por presento maltrato animal. Desde entonces, diferentes organizaciones comenzaron a trabajar para reubicar a los animales que permanecían en el lugar. En ese marco, los primeros traslados incluyeron a los osos y también a la tigresa Flora, que fue llevada a un santuario en Ámsterdam.
De años de cautiverio en el ex zoo de Luján a una nueva etapa de rehabilitación
Florencia y Gordo, de 18 y 17 años respectivamente, llegaron cuando eran cachorros al zoológico de Luján tras haber sido trasladados desde el zoológico de Batán, en la provincia de Buenos Aires.
Su nuevo hogar se encuentra en la localidad de Belitsa, a unos 167 kilómetros de Sofía, capital de Bulgaria. El santuario fue creado por la organización Four Paws en colaboración con la Fundación Brigitte Bardot y alberga a osos rescatados de diferentes situaciones de cautiverio en Europa.
Antes de integrarse definitivamente al santuario, los animales deben cumplir con un período de cuarentena por razones sanitarias. Durante esos días, pueden oír y oler a los otros osos que habitan en el lugar, lo que facilita el proceso de adaptación progresiva.
Tanto Florencia como Gordo debieron ser sometidos a intervenciones veterinarias por complicaciones en sus dientes, provocadas por morder durante años los alambres de las jaulas.
Además, el macho presenta problemas de obesidad, consecuencia de la falta de actividad física y de una dieta con alto contenido de hidratos de carbono.
Durante los controles médicos previos al viaje, los veterinarios les realizaron estudios como ecografías y radiografías para evaluar su estado general de salud. Ahora, poco a poco se van acostumbrando a su nueva vida.