De Morón a Marruecos: la historia de una pareja que cambió la rutina por una vida en ruta
Lo que comenzó como una inquietud compartida terminó convirtiéndose en un estilo de vida. Lorena, una vecina de Morón, y su pareja francesa, Regis (más conocido como Rei), decidieron hace varios años dejar atrás la rutina, renunciar a sus trabajos y lanzarse a una aventura que hoy los encuentra recorriendo África en una furgoneta junto a su perra Sol.
En diálogo con Viví el Oeste diario, la pareja contó que todo inició en Barcelona, donde ambos trabajaban en una misma empresa, aunque en sectores diferentes. Con el tiempo descubrieron que compartían los mismos sueños: viajar, conocer nuevas culturas y buscar una forma de vida más libre.
"Las ganas de libertad, la curiosidad del viaje y la oportunidad de hacer algo que nunca habíamos hecho", fueron el impulso que los llevó a tomar una decisión radical. Dejaron su departamento, renunciaron a sus empleos y emprendieron un viaje mochilero por Sudamérica que incluyó una parada especial en Morón para visitar a la familia de Lorena.
Aquella experiencia, que se extendió durante cuatro meses, marcó un antes y un después en sus vidas. "Recordamos el momento en el que nos dimos cuenta que todas nuestras pertenencias estaban en una mochila y la felicidad que sentíamos era inmensa", recordó la pareja.
Del velero a la vida sobre ruedas
Tras regresar a España, decidieron profundizar ese cambio de vida y se mudaron a un velero en la ciudad costera de El Masnou. La idea inicial era recorrer el mundo navegando, pero pronto entendieron que ese proyecto demandaría más tiempo y recursos de los imaginaban.
Esto les dejó aprendizajes fundamentales, vivir en apenas diez metro cuadrados, dependiendo del clima y del estado del mar, les enseño paciencia, adaptación y perseverancia. "El velero nos enseño aceptación y, a la vez, ganas de seguir con un tipo de vida no convencional", explicaron.
Finalmente vendieron la embarcación y apostaron por una Volkswagen T4, con la que comenzaron una nueva etapa viajando por carretera, y con este inicio llegó Sol, su perra: "Siempre somos tres, no hay forma de pensar que no viajamos juntos", contaron.
Si bien reconocen que cruzar fronteras con una mascota implica trámites y requisitos adicionales, aseguran que ya forma parte natural de su rutina. Por eso suelen elegir destinos con espacios abiertos y naturales para que ella pueda disfrutar tanto como ellos.
Uno de los momentos más difíciles ocurrió durante un vuelo hacia Sudamércia, cuando una demoras aérea los obligó a permanecer más de 15 horas sin noticias de Sol. "Ese día decidimos evitar este tipo de transporte para lo que sigue de nuestros viajes", recordaron.
Marruecos, una experiencia que desafía todas las certezas
Actualmente se encuentran recorriendo Marruecos, donde comenzaron a descubrir una realidad muy diferente a la europea o latinoamericana. Según explican, una de las cosas que más les llamó la atención fue la relación de muchas personas con los perros.
"Nos sorprendió el miedo que pueden tener algunas personas o niños a Sol. No están acostumbrados a ver perros como animales de compañía", señalaron.
También destacan que las normas sociales son muy distintas y que muchas veces se encuentran frente a situaciones difíciles de interpretar desde su propia cultura.
"En África los códigos sociales son diferentes a los nuestros y nuestra visión de la normalidad nos hace cuestionarnos todo el tiempo", explicaron.
Durante su paso por Marruecos también vivieron el Aid, una de las festividades religiosas más importantes del mundo musulmán, una experiencia que describen como desafiante y enriquecedora.
Cómo financian una vida en movimiento
Lejos de la idea de unas vacaciones permanentes, la pareja trabaja mientras viaja. Actualmente generan ingresos mediante distintos proyectos digitales, diseño de páginas web, creación de contenido para redes sociales e intercambios de alojamiento y comida por servicios profesionales.
A través de su proyecto "Lola & Rei Pa' el Mundo'" comparten en redes sociales y YouTube las experiencias, desafíos y aprendizajes de una vida nómada.
"No dependemos de una única fuente de ingresos. Hemos aprendido a adaptarnos y a construir diferentes oportunidades mientras viajamos", explicaron.
Además, buscan derribar uno de los grandes mitos sobre los viajes de larga duración: la necesidad de contar con grandes ahorros. "Nosotros elegimos irnos sin ahorro, experimentando un nuevo modo de vida", afirmaron.
El consejo de una moronense que se animó a cambiar de vida
Cuando se le preguntó qué le diría a aquella Lorena que todavía vivía en Morón y soñaba con recorrer el mundo, la respuesta fue contundente.
"Le diría que no tenga miedo, que siga a su corazón y a lo que realmente le pedía desde hacía mucho tiempo", expresó.
Y agregó una reflexión que resume gran parte de su recorrido: "El viaje me enseñó más que todo lo que podía aprender a través de los libros".
Sin embargo, entre todas las experiencias acumuladas durante estos años, hay algo de lo que sí se arrepiente. "De algo sí me arrepiento: de no haber empezado a conocer el mundo mucho antes", afirmó.
Para Rei, nacido en Bretaña, Francia, la llegada a la Argentina también dejó huellas profundas. Tras aterrizar en Buenos Aires, quedó impactado por la magnitud de la ciudad y por la forma de relacionarse de los argentinos.
Pero fue en Morón donde encontró algo inesperado: "Vivir en Morón fue muy diferente a lo que estoy acostumbrado, pero me sentí como en casa, integrado por la familia y sus amigos", sostuvo.
Y concluyó con una frase que todavía lo acompaña mientras recorre África: "Me queda una sensación extraña de que este lugar ya lo conocí de antes, sobre todo cuando nos sentábamos a tomar mate en la Plaza San Martín".