2026-06-30

Cuando el Graf Zeppelin pasó por el Oeste: a 92 años del día en que miles de vecinos miraron al cielo

El 30 de junio de 1934, el famoso dirigible alemán sobrevoló El Palomar, Ciudad Jardín y San Miguel en un acontecimiento que quedó grabado para siempre en la memoria de la región.

Hace 92 años, el Oeste fue escenario de un espectáculo que parecía salido de una película de ciencia ficción. El 30 de junio de 1934, el gigantesco dirigible Graf Zeppelin cruzó los cielos de El Palomar, Ciudad Jardín y San Miguel, generando asombro entre miles de personas que se acercaron para verlo pasar.

En una época en la que los vuelos comerciales todavía eran una novedad y la aviación despertaba fascinación, la llegada del LZ-127 Graf Zeppelin representó uno de los acontecimientos tecnológicos más impactantes del siglo XX en la Argentina.

Cuando el Graf Zeppelin pasó por el Oeste: a 92 años del día en que miles de vecinos miraron al cielo.

 

Construido en Alemania, el Graf Zeppelin se convirtió en una de las aeronaves más famosas de su tiempo. Realizó travesías alrededor del mundo y mantuvo una ruta regular de pasajeros entre Europa y Sudamérica, conectando Sevilla con Río de Janeiro.

Sin embargo, su paso por la Argentina fue un hecho excepcional. Según registros históricos del partido de Morón, la aeronave apareció sobre Buenos Aires en la fría mañana del 30 de junio de 1934, atrayendo la atención de una multitud que se reunió para observarla.

El Palomar y Campo de Mayo, protagonistas

Inicialmente se había previsto utilizar la Base Aérea de El Palomar para las maniobras de amarre, pero finalmente las autoridades eligieron los amplios terrenos de Campo de Mayo, en San Miguel.

La expectativa fue tan grande que miles de personas se trasladaron hacia la zona. Los testimonios de la época hablan de largas filas de vehículos y un importante congestionamiento en los accesos, especialmente en los alrededores de Ciudad Jardín y del Colegio Militar.

Allí, cientos de efectivos militares participaron del operativo para recibir al dirigible, que permaneció aproximadamente una hora antes de retomar su viaje entre aplausos y expresiones de admiración.

El Graf Zeppelin partió con la promesa de regresar, pero ese regreso jamás ocurrió. El avance de la Segunda Guerra Mundial modificó por completo el panorama de la aviación y, pocos años después, la histórica aeronave fue desmantelada para aprovechar sus materiales en la industria bélica.

Aun así, aquella mañana de 1934 quedó grabada en la memoria colectiva del Oeste como el día en que un enorme dirigible alemán cruzó los cielos de El Palomar, Ciudad Jardín y San Miguel, convirtiéndose en uno de los episodios más curiosos y recordados de la historia regional.

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