Día del colectivo: cómo fue el primer viaje que se realizó en Argentina
Todos los 24 de septiembre se celebrar en Argentina el Día del Colectivo y del Colectivero, una fecha que busca reconocer a los trabajadores que conducen uno de los medios de transporte más utilizados en las cuidades del país.
El origen de la fecha se remonta a 1928, cuando un grupo de taxistas porteños decidió buscar una alternativa ante la caída de pasajeros y puso en marcha una modalidad novedosa: transportar a varias personas al mimso tiempo, establecer un recorrido fijo y cobrar una tarifa determinada.
Los primeros servicios de los taxistas partieron desde la zona de Rivadavia y Lacarra, en el barrio de Vélez Sarsfield, y tenían como destino lugares como Primera Junta y Flores. Al principio los vehículos eran automóviles adaptados para transportar varios pasajeros, con el tiempo fueron incorporando carteles con destinos, colores identificatorios y modificaciones en la estructura para aumentar la capacidad.
Dicha iniciativa dio origen al colectivo porteño, que con el paso de las décadas se convirtió en una pieza fundamental del transporte público argentino. En aquella época la ciudad contaba con tranvías, ómnibus y el subterráneo pero el colectivo podía adaptarse a diferentes recorridos con rapidez y llegar a zonas donde los demás medios no llegaban.
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El año pasado, Marcedes Julian, conversó con Jimena Puñet en Radio VEO sobre el recorrido que atravesó hasta cumplir su sueño y trabajar de una profesión que siempre deseo.
Mercy tiene 38 años, vive en Zona Sur, y hace un año es conductora de colectivos, primero en la Línea 57 con los colectivos articulados (los que tienen fuelle en el medio), que miden alrededor de 17 metros y en la actualidad maneja los buses eléctricos que recorren la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
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Al ser consultada sobre qué la motivó a perseguir su sueño, expresó: "Me gustó desde siempre, mí papá, si bien ya se jubiló hace muchos años, (era colectivero) tengo a mí tío, mí cuñado, es como que estamos toda la familia en el rubro del colectivo", y agregó que si bien "costó, se pudo".
En 2012, Mercy amplió su registro a profesional "pero estaba muy complicado que ingresen las mujeres. En ese momento estaba muy difícil, entonces entre a trabajar en una YPF, estuve 13 años con el miedo de dejar el trabajo y hacer lo que a mí me gustaba que era esto, hasta que un día me anime. Hice la escuelita de un mes y medio, y fui con toda la fe a llevar mi curriculum a DOTA y ahí quede".
En su primer viaje, la mujer ya manejó el colectivo con fuelle: "Nosotros antes de que te larguen a la calle practicas unos 15 días el recorrido y el primer día con gente tuve muchos nervios, pero la lleve bien. Me ponía nerviosa el tema de olvidarme las secciones, de cobrar mal, de olvidarme el recorrido, muchas cosas se me pasaron por la cabeza pero salió todo bien".
Respecto a como los pasajeros la recibe, expresó: "Es muy lindo porque la gente te felicita, más las mujeres están orgullosas dicen 'vamos que podemos'. Es muy buena la reacción de la gente, pero hay gente que todavía le cuesta me ha pasado de veían una mujer y decían 'voy a esperar otro', pero bueno", y agregó que algunos le piden fotos y hasta le regalan golosinas.