A 37 años de la creación de la UNLaM: cómo surgió un ícono académico de la región
Hace 37 años atrás, un 29 septiembre de 1989, la Cámara de Senadores de la Nación aprobó la Ley número 23.748 y, de esta manera, le dio vida a la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) que hoy celebra un nuevo aniversario como un símbolo del progreso y la educación en el Oeste.
La reglamentación fue promulgada el 23 de octubre por el Poder Ejecutivo, entonces presidido por Carlos Menem, y el 15 de abril de 1991 en las escuelas número 27 (localidad de Lomas del Mirador) y 51 (San Justo) se inauguró el primer año académico.
Para fines de ese año, la univerisad, que en ese momento contaba con 1200 inscriptos para las tres carreras de grado que se ofrecían, logró la posesión en forma definitiva del predio que ocupa actualmente, ubicado en la calle Florencio Varela al 1.903 y que antes pertenecía a una fábrica de la extinta empresa Chrysler-Fevre Argentina Sociedad Anónima (SA).
Dicha adquisición llegó gracias a una norma que beneficiaba a universidades mediante la posibilidad de comprar un terreno a cambio de deudas impositivas, lo que hizo que se adquiera la parcela mencionada y se le cambie la denominación a "Fundación Universidad de La Matanza".
Con el paso de los años y por su localización estrategica, la UNLaM sumó más carreras y su presupuesto fue en aumento, lo que permitió que en la actualidad cuente con siete departamentos de grado (Ciencias Económicas, Humanidades y Ciencias Sociales, Ingeniería e Investigaciones Tecnológicas, Derecho y Ciencia Política, Ciencias de la Salud, Arquitectura y Urbanismo, y Odontología), y las Escuelas de Posgrado, Formación Continua y de Artes, Medios e Innovación.
La actualidad de la UNLaM en números
En la primera década del siglo XX, la institución llegó a liderar el ranking de egresados entre todas las universidades públicas de la Argentina, con un promedio de 59,8 graduados cada 100 ingresantes, sumado al menor índice de deserción: el 90% de sus estudiantes no abandonan la academia.
A su vez, el 85% de la matrícula son primera generación universitaria de la familia y dentro de su estructura se puede encontrar un centro de simulación clínica, un comedor con 600 lugares, una biblioteca abierta con más de 75 mil libros, un polo tecnológico, un campus deportivo con pista de atletismo y canchas de fútbol 5 y 11, básquet, rugby, vóley playa, piscina semiolímpica, un microestadio para 800 espectadores y un gimnasio.