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Autobar en Parque Leloir: conoce cómo funciona el único espacio habilitado para esta actividad que fue furor en los 90

Kamet es un bar que funciona hace 35 años en Parque Leloir. Muchos pueden llegar a pensar que esta modalidad del autobar la adoptaron por la pandemia, pero la realidad marca que su historia se remonta a fines del siglo pasado. Hoy en día son el último espacio de este tipo y eso les permitió tener un repunte tras la fuerte caída de ingresos por la cuarentena. Una posibilidad de volver al pasado en un ambiente íntimo y rodeado de naturaleza.

“El autobar no es algo de ahora sino que funciona desde hace muchos años”, aclara desde el principio Sebastián, uno de los encargados de Kamet, en diálogo exclusivo con Viví el Oeste. La confusión es lógica porque en medio de la cuarentena, el surgimiento de autocines, auto teatros y demás actividades similares se volvieron moneda corriente como alternativas por la cuarentena.

Pero sí uno quiere conocer la historia de este espacio no se tiene que remontar a marzo de este año, sino mucho más atrás. A la época del cambio de milenio cuando los autobares dominaban la escena argentina como lo hacían los videoclubs y las canchas de pádel. Un signo de época. “En la zona llegó a haber 14 autobares pero luego se fueron a partir del 2005 y ahora somos los únicos que quedamos y que tenemos la habilitación para funcionar como autobar”, reveló Sebastián.

Kamet llegó al lugar cuando Parque Leloir era una zona más de campo y con poca urbanización. El suegro de Sebastián fue el fundador de este lugar y, casi por casualidad, encontró una forma de consumo que cambiaría la ecuación para siempre: “Si llovía la gente no podía bajar del auto y mi suegro les mandaba copitas de champagne o café a las personas para que se quedaran”.

Hay un lote frente al bar destinado a este espacio de autobar. Cada vehículo se ubica en un box diferente y la intimidad es máxima. En los primeros meses de cuarentena funcionaba más como un servicio de take away. Ahora el púbico puede elegir entre comer en el auto o hacerlo en unas mesitas ubicadas estratégicamente dentro del box particular. “Desde que arrancó la pandemia, esta modalidad se volvió a hacer furor”, detalló Sebastián.

El proceso para comer en el lugar es sencillo. Una pareja o una familia se puede acercar a Kamet en su auto e ir a la zona de los boxes. Luego de elegir uno y estacionar, deben encender las balizas. Esa es la seña para que el mozo se acerque y les tome el pedido. Al recibirlo, el cliente paga en el momento y puede optar por comer dentro o en la mesita del box. Si quiere volver a pedir otra cosa, solo tiene que encender las balizas para que le tomen otro pedido.

“Con este tema de la pandemia resurgió el autobar. Muchos jóvenes no lo conocían porque fue una moda de los 90”, contó Sebastián. Además agregó que los clientes suelen hacer valoraciones positivas y vuelven a visitarlos. El autobar no tiene límite de horario y uno de los puntos fuertes de Kamet es el ambiente íntimo y el entorno natural que poseen al estar en la zona de los bosques de Parque Leloir.

Esta modalidad les permitió capear el temporal de la cuarentena, y la fuerte caída de ingresos, de manera que no los afectará tanto como a otros. Ahora se encuentran trabajando junto a otros comercios del sector así como con el Municipio para lograr la apertura dentro del local con un máximo del 30% de capacidad. Tras muchos años, y como consecuencia de la pandemia, el autobar vuelve a estar en su máximo esplendor como en los 90 y en Parque Leloir los vecinos pueden disfrutar de esta opción.


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