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Buscador de metales: La magia de encontrar tesoros, por un vecino de Virrey del Pino

Dario Benega es un vecino de La Matanza, que desde hace tres años dedica sus tiempos libres a buscar metales. La actividad lo enamoró luego de ver video en Youtube. Anillos, monedas y cubiertos están entre sus principales descubrimientos.

Dario trabaja en una empresa de venta directa como encargado en el área de operaciones en línea de producción, también es profesor de economía, aunque no es su profesión principal.  Sin embargo, lo que le apasiona es buscar tesoros.

En diálogo con Viví el Oeste, Dario relató que “todo comenzó mirando vídeos en YouTube y me empecé a enamorar de todo esto. Me pasaba horas mirando y mirando a muchos canales de todos lados y siempre decía que era mi sueño tener un detector para salir a buscar tesoros”.

FV JULIO EPU
LA PERLA LARGO

Fue entonces, que el 28 del diciembre de 2017, su esposa e hijos le hicieron el mejor de los regalos: Un detector de metales. Casi por instinto, Dario fue al patio de su casa a estrenar su equipo y, a pesar de que solo encontró tapitas y monedas, “ya palpitaba mi corazón con cada sonido que hacía mi detector” recuerda.

A partir de ese momento cada salida era con el detector en el baúl del auto. “Salidas a tomar mates a Ezeiza era la gloria, pasar horas y horas haciendo pozos, y después tapando, para encontrar esos tesoros”.

A modo de práctica, Darío hacía pruebas con distintos metales con el objetivo de “afilar el oído. Mi mujer Natalia y mis hijos Camila y Facundo siempre me apoyaron y acompañaron, aunque algunas veces se quedaban a descansar porque al principio era salir siempre que podía” relata. La Matanza, Ezeiza, afluentes y campos fueron algunos de los sitios a los que fue.

Si bien en un comienzo todos los lugares eran escenario para buscar sus tesoros, luego el vecino iba por destinos más estratégicos. “Miraba programas de historia o libros o por ejemplo el museo de J.M de Rosas del kilómetro 40 de la Ruta Nacional N° 3, para ver lugares históricos donde hubo movimiento de tropas o movimiento de gente para encontrar ese tesoro tan preciado”.

Si hay un lugar en el que es frecuente ver buscadores de metal, es en la playa, y Darío no era la excepción: “Todas las veces que salimos de vacaciones, mi detector me acompañó siempre, es como el mate” compara entre risas y nombra algunos de los lugares en los que realizó sus búsquedas: Las Grutas, Las Toninas, Santa Teresita y San Clemente.

Entre sus hallazgos se encuentran desde monedas hasta tenedores de alpaca antiguos, anillos de oro, plata, cobre, bronce, acero quirúrgico, latas tapitas, plomadas de pesca, clavos, herraduras, bisagras y más.

Lo más destacable afirma que fue en encontrar en Ezeiza en un radio de 10 metros cuadrados monedas argentina, uruguayas, mexicanas y de EE.EU. de los años 1965 en adelante.

“En un principio mi idea de encontrar el tesoro soñado era la prioridad, pero una vez que empezaste cada hallazgo es un tesoro, porque cada objeto encontrado tiene una posible historia, como el saber que pudo haber personas de distintos orígenes en un mismo lugar” expresa.

Pero ¿Cómo funciona un detector de metales? Darío explica que ésta máquina, a través de su bobina, trasmite un campo electromagnético hacia el terreno que se está detectando, esto hace que cualquier objetivo metálico dentro de ese campo electromagnético se energiza y transmite su propio campo electromagnético. Hay de distintos tamaños y frecuencias, esto determina lo que se puede buscar y hasta que profundidad se puede hacer.

En su caso, se asesora con la empresa Tome y Traiga detectores, quienes proveen de estos aparatos a los detectores argentinos.

En este momento Dario estudia a los querandíes y lo que pasó cuando llegaron los españoles a Buenos Aires, también la época de Rosas y donde se encontraron las primeras estancias “para poder ver si sigo encontrando algún retazo de la historia” afirma.

En Argentina son muchas las comunidades de buscadores de tesoros. “En Face hay varios y también en WhatsApp hoy participo en un grupo de muchísima gente de distintas ciudades y provincias, cada uno va  compartiendo historias, hallazgos, comunicaciones de detectores nuevos actualizaciones de equipo” enumera.

Dario elige cerrar la entrevista destacando lo gratificante de la actividad, porque “más allá de no encontrar oro o plata o lo que sea, tiene una historia, tiene la emoción de encontrar algo que alguien escondió o guardo o perdió, hay hallazgos maravillosos pero son tan importantes como cualquier moneda o joya”.