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Isidro Casanova: tres robos en una misma esquina

Una familia de Isidro Casanova salió a correr a dos bandas de ladrones que quisieron robar en exactamente el mismo lugar con muy pocos días de diferencia.

Tres nuevos y violentos episodios de inseguridad se dieron en exactamente la misma esquina de la localidad de Isidro Casanova, al sur del partido de La Matanza, y pusieron en alerta a toda una familia, que debió salir al rescate de los damnificados y a correr a las bandas delictivas en todas esas oportunidades.

Los ilícitos tuvieron lugar sobre el cruce de las calles E. Bedoya y Víctor Martínez, a cuatro cuadras del límite con la ciudad de Gregorio de Laferrere y la Ruta Provincial número 17 (Avenida Carlos Casares), del barrio San Pedro en la última semana del año pasado y la primera del corriente.

Tres asaltos en la misma esquina de Isidro Casanova con muy pocos días de diferencia

Las imágenes del primero de ellos muestra como dos pares de motochorros se bajan e intentan abordar a un joven que estaba en la vereda, pero el padre de la víctima los vio y mientras gritaba que se vayan los empezó a perseguir junto a otros vecinos que lo escucharon, logrando que se den a la fuga y que su hijo salga ileso.

FV JULIO EPU
LA PERLA LARGO

Por su parte, los otros dos sucedieron el mismo día e involucraron al otra vez muchacho, que en esta oportunidad había estacionado con su moto y vio como cuatro ladrones bajaron de un auto blanco para asaltarlo. Sin embargo, él se resistió a entregarles la llave y les dijo que "ya habían sido filmados", por lo que los marginales se fueron y al llegar a la intersección de Bedoya y Jacobo Watt sorprendieron a una mujer.

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La esquina de Isidro Casanova donde ocurrieron los robos.

La esquina de Isidro Casanova donde ocurrieron los robos.

Ella se escondió rápidamente el celular entre su ropa y por eso los malvivientes la manosearon y trataron de subir al vehículo en el que circulaban, pero por fortuna pudo salir corriendo y alertar al resto de los habitantes de la cuadra, forzándolos a irse con las manos vacías ante la amenaza de todos los presentes.