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La crisis de la gastronomía de zona oeste: “Estamos aguantando la situación para poder salir adelante”

El aislamiento preventivo, social y obligatorio obligó a muchos rubros a buscar alternativas para subsistir. Tal es el caso de los locales gastronómicos que si bien  implementaron el delivery y el servicio take away aseguran que sus ventas solo llegan al 10% y ya preparan protocolos de cara a una posible apertura: más desinfección, menos personal y una mayor digitalización.

Fernando es dueño de Boho Garden, un comercio gastronómico de Hurlingham caracterizado por sus ofertas orgánicas. Además de los platos y los tragos característicos, ofrecían shows en sus noches.

En diálogo con Viví el Oeste, el emprendedor señaló: “Estamos pasando un momento de crisis importante aquellos locales que tienen la posibilidad de recibir gente únicamente hoy se están transformando en locales de servicio de delivery y take away, obviamente la facturación no es la misma, y los costos fijos si”.

En su caso particular, Boho Garden cerró sus puertas el 18 de marzo, incluso antes de que se decretara la cuarentena. “Fue por una cuestión de seguridad del personal y para la gente que venía al local que ya era bastante poca para ese entonces y no nos sentíamos cómodos trabajando así”.

El 13 de abril reabrieron con una propuesta de delivery, y hasta el día de la fecha se encuentran trabajando de esa forma. “De a poquito nos vamos acostumbrando, de a poquito el equipo se va acomodando para poder llevar esta situación adelante”.

Similar es la situación de Yanina, dueña de Tipas, una cervecería de Ciudad Jardín que debió incorporar la modalidad del envío a domicilio, pero alerta: “No la estamos pasando bien, se está facturando menos de un 10% de lo que se facturaba. No podemos sostener todos los empleados que estaban trabajando, es algo medio insostenible”.

Respecto a la modalidad de trabajo, Fernando señaló que “se seleccionó un equipo reducido de personas que está en la cocina y en nuestro café de barra esta el sector de caja y despacho de pedidos, somos poquitos en el local, obviamente con el protocolo de seguridad que incluye guantes descartables, barbijos, potes de alcohol en gel en diferentes sectores, se higieniza el local toda las semanas, la recepción de mercadería también se higieniza todo el tiempo”.

“Las compras son menores, son partidas de recepción más continua, no tanto compras por volumen como antes, sino que ahora compramos lo que necesitamos día por medio” explicó.

El patio y la galería del bar albergaban a los vecinos de Hurlingham y alrededores que disfrutaban de los platos al aire libre, ahora está destinado unicamente a las personas que trabajan para empresas de delivery que esperan allí los pedidos y entran de a uno a retirarlos en el local.

De cara al futuro, Fernando señala que “es importante poder sobrepasar este momento como sea para estar parados para cuando esto comience nuevamente y así y todo creemos que vamos a tener que reestructurarnos para el nuevo método operandum y protocolos de higiene”.

“Tenemos que estar preparados para ofrecer un local que de seguridad y tranquilidad a los comensales, después de esto muchas cosas van a cambiar, distancia mayor entre las mesas, protocolos de higiene entre comensal y comensal, cuando se levanta una mesa hay que higienizarla completa, pocillos de alcohol en gel en cada mesa, , personal de trabajo con sus barbijos y guantes, en todo momento, tal vez haya menos personal de servicio y nos apoyemos en aplicaciones digitales para hacer pedidos a la mesa”.

Desde Tipas Cervecería explican que se encuentran hablando con el resto de los bares de la zona “viendo de que manera poder implementar o ver de qué manera se puede sostener para aguantar, esa es la palabra, estamos aguantando la situación para poder salir adelante. Terminamos trabajando un 10% a veces menos y con eso solo podemos sostener los gastos fijos del negocio”.

En Boho ya piensan en cartas descartables para que “haya menos contacto con materiales que antes era común tenerlos y seguir trabajando con el servicio de delivery y take away”.

“Estamos pasando un momento crítico y no sabemos cuándo vamos a poder estabilizar la nave, por el momento consta de nuestro esfuerzo, energía, aporte de capital para mantener la fuente de trabajo y la marca activa” finalizó.

Por su parte, Yanina definió el trabajo actual como de “malabares todo el tiempo con promociones, meterse en este mundo nuevo del delivery que no lo teníamos, es todo un tema y remarla todo el tiempo. Aprovechamos para hacer algunas reformas, pintar, mantener el bar pero con lo que tenemos porque no se puede invertir mucho”.

 


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