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La lucha de un vecino por recuperar su hogar: Vivía en Estados Unidos, regresó a su casa de El Palomar, pero la habían usurpado

Carlos es un vecino domiciliado en la calle Ramón Falcón 1620 de El Palomar que regresó a su vivienda luego de 35 años en el exterior. Al llegar se encontró con albañiles y con la vivienda totalmente modificada: la habían usurpado. Hoy en día, con abogados de por medio, busca recuperar su vivienda tras sufrir una serie de amenazas por parte de allegados al usurpador.

En diálogo con Viví el oeste Carlos relató cómo se sucedieron los hechos desde el día en que llegó de Estado Unidos: “Me encontré con que en mi casa había gente, albañiles trabajando en la parte d afuera de la casa. Yo estaba medio confundido de qué era lo que estaba pasando, ya tenía idea de la situación que vive Argentina de usurpadores, pero yo me pensaba encontrarme con la casa sola”.

Así fue que esperó a que los albañiles se fueran y tomó posesión de la casa aunque no era como la recordaba: totalmente deforma y modificada arquitecturalmente, a lo largo de estos años habían tirado paredes junto a otro tipo de reformas.

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Si bien Carlos se había ido hacía 35 años, su casa había vivido allí un tiempo yéndose hace unos 19 años. “Desde entonces escuchamos muchos comentarios de que entraba una gente, salía otra, de que se estaban pasando de mano en mano, nosotros nunca la alquilamos, no la vendimos, nunca le dejamos un poder a nadie como para hacer algo con la casa” afirmó.

Hace unos años los padres de Carlos fallecieron y junto con sus hermanos, quedó como heredero directo. A su vuelta, Carlos planeaba analizar la situación de la casa para poder venderla, alquilarla o construir en ella. “Me vine para eso y me encuentro con esta sorpresa de que hay gente metida todavía acá adentro, de que me sacaron todo lo que había adentro, la casa ahora esta inhabitable, no tiene nada, me sacaron las mesadas, cocina, heladera, televisiones” lamentó el vecino.

Junto con las reformas, se llevaron los recuerdos que Carlos guardaba en su hogar. “Reformaron la casa por adentro a su manera, a su gusto, cosas que uno tenía de chiquito, recuerdos, cosas lindas y ahora uno entra y la casa no es la misa, esos recuerdos cuando voltearon las paredes me los tiraron también, me los mataron a todos”.

 Pero el domingo la historia tomó otra vuelta cuando se presentó un hombre con su novia asegurando ser el dueño. “Escuché ruido, le pregunté quién era y me dijo que era el dueño le dije “no puede estar, estas equivocado, el dueño soy yo de esta casa”” relató.

Carlos asegura que aun duda de si el hombre se hacía el sorprendido o si en verdad lo estaba. “Lo primero que hizo fue amenazarme de que iba a llamar a la policía le dije que por supuesto, que era lo correcto, yo mientras tanto llamaba a mi abogado, ahí me dijo que no, que para que vamos a llamar a la policía, para que vas a llamar a tu abogado, mejor invítame adentro, a tomar un café y podemos hablar como caballeros” continuó.

“Ahí me di cuenta que el tipo estaba planeando que yo abriera la puerta, meterse, golpearme, hacerme lo que él quiere para tomar posesión de la casa. Por supuesto a medida que se fue dando la situación me fui dando cuenta que él no estaba solo, parecía que alrededor tenia gente preparada para, en el caso que yo abriera la puerta meterse y tomar la casa de vuelta” sospechó Carlos.

Usurpado Morón

Tras varias insistencias para pasar, Carlos le propuso al usurpador solucionar el conflicto con abogados de por medio que luego se encontrarían en una oficina de abogacía para solucionar el problema. El usurpador finalmente accedió. “Me dijo que estaba bien, que no había problema y le dije “entonces cuento con que no voy a tener riesgo de que me van a hacer algo, de que me vengan a golpear puertas, a amenazar” me dijo que no, y se retiró”.

Pasados unos 45 minutos Carlos escuchó que golpeaba la puerta y era un chico en bicicleta, pero no atendió. Según lo describe, tenía “una pinta no de buena persona” y tras varias insistencias se retiró para volver a los 25 minutos.

Cuando Carlos contestó, el mensaje del joven fue claro: “Te vamos a cohetear”. De inmediato el denunciante activó la alarma vecinal y un patrullero que estaba por la zona alcanzó al chico en bicicleta y los policías lo revisaron.

Mientras tanto, el usurpador apareció nuevamente en el hogar acompañado por unas 6 o 7 personas que intentaban abrir la reja y Carlos advirtió a la policía. “Él argumentaba que era el dueño y que yo era un usurpador, yo estaba argumentando lo contrario” señaló, por lo que los efectivos les solicitaron que se dirijan a la comisaria.

Carlos no iba a salir de su casa por lo que se presentó su abogado en la Comisaría para realizar la denuncia y presentar los papeles que lo acreditan como heredero directo y dueño legítimo. Mientras tanto, los desconocidos siguieron en los alrededores de su casa durante varias horas. Horas más tarde el supuesto dueño regresó, pero se retiró cuando se lo solicitó la policía.

Al día de la fecha ya se presentaron las denuncias correspondientes en le Comisaría de El palomar y en el Juzgado de Morón donde las autoridades están evaluando el expediente. “Yo tengo todo legítimo, porque en ningún momento se hizo venta, ni alquiler” asegura el denunciante.

Consultado sobre la justificación que dan los usurpadores, Carlos señala: “Argumenta que la compró de buena fe, que la casa se la vendió alguien, que estaba ocupándola ilegalmente con lo cual también era un usurpador y esa persona esta presa hace más de un año, y que compró la casa hace un año y medio, después se contradijo y dijo que estaba pagando los impuestos de hace diez años”.

“Yo tengo todos los papeles correspondientes que me hacen legítimo heredero y dueño de la casa” reafirmó.

Carlos alienta a quienes estén pasando por una situación similar a que realicen la denuncia. “No podemos dejarnos acosar por esta gente, por la delincuencia, no podemos vivir así, yo sé que vivo en otro país, que no estoy viviendo y conviviendo día tras día como el resto y que están más expuesto al peligro o que se puedan tomar represalia en contra de la familia, peor entonces si vamos a vivir así vamos a volver al tiempo del viejo oeste y eso no puede”.

 “No se puede vivir acosados, decir ‘tengo una propiedad, pero me al tomaron y se va a tardar mucho tiempo, tengo miedo que maten a mi familia”. A mi me enseñaron que para que llegues adelante hay que pelear por lo que es tuyo, sin violencia, y eso es lo que estoy haciendo, estoy peleando sin violencia. La justicia tarde o temprano les va a dar el veredicto correcto ala persona que tiene todo correcto” finalizó.


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