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Morón: una pareja dejó inconsciente a un veterinario

Una secuencia muy violenta se vivió en una de las veterinarias más conocidos de Morón cuando una pareja golpeó hasta desmayar al profesional.

Lo que empezó con un corte en la piel de un caniche mientras lo rasuraban, terminó en una escalada de violencia que provocó que un veterinario quede internado e inconsciente en el Instituto de Haedo. Una pareja de vecinos llevó a su caniche a una veterinaria ubicada en Hipólito Irigoyen al 900, de Morón, por un corte que sufrió en su casa, pero tras ser tratado en el lugar, el perro falleció en circunstancias que aún no fueron aclaradas.

El encargado del lugar les comunicó esta triste noticia a los dueños y en ese momento, comenzó el espiral de violencia. "La pareja que lo atacó llamó antes por teléfono al lugar cuando el doctor no estaba, y me dijeron que querían todos los datos del veterinario porque si no nos rompían todo”, aseguró una empleada del lugar en charla exclusiva con Viví el Oeste. Según lo expresado por ella, la mujer de la pareja dijo ser abogada pero cuando llegaron al lugar, sin mediar palabras, atacaron al médico.

La pareja de vecinos llegó a la veterinaria y fueron guiados a la oficina del profesional. "Cuando les abrió la puerta para que pasen a la oficina, lo empujaron, le tiraron los anteojos y lo empezaron a golpear. Nosotros escuchamos el golpe desde la otra oficina y cuando fuimos, vimos que el estaba tirado inconsciente", relató la empleada. Los trabajadores de la veterinaria ya habían llamado a la policía cuando advirtieron la violencia con la que llegó la pareja y luego debieron llamar al SAME para atender al veterinario y trasladarlo al Instituto Haedo.

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El parte médico fue contundente: importantes sangrados y múltiples fracturas/fisuras que debieron ser tratadas en el lugar. El hombre estuvo internado unas horas en el Instituto de Haedo y luego fue dado de alta tras tenerlo en observación. Los vecinos, por su parte fueron detenidos por la Policía y el hombre fue imputado por lesiones graves. "Ellos mismos quisieron salir pero cerramos la puerta y quedaron en la sala de espera. Esta veterinaria funciona desde hace 30 años y nunca vivimos algo similar", concluyó la mujer.