05/05/2026

A 27 años del tren que recorrió el Oeste sin conductor: el episodio que pudo ser una tragedia

El hecho ocurrió el 5 de mayo de 1999 en el Tren Urquiza, cuando una formación avanzó varios kilómetros con cientos de pasajeros a bordo sin nadie al mando.

El 5 de mayo de 1999 quedó marcado como uno de los episodios más insólitos y preocupantes en la historia ferroviaria del Conurbano. Ese día, una formación del Tren Urquiza recorrió varios kilómetros sin conductor, en plena hora pico y con alrededor de 500 pasajeros a bordo.

Todo comenzó minutos después de la salida desde la estación Federico Lacroze, cuando el motorman detectó una falla en el sistema de apertura y cierre de puertas. Al detenerse en otra estación para intentar resolver el problema, descendió momentáneamente de la cabina. Sin embargo, en ese instante la formación volvió a ponerse en marcha sin que pudiera regresar a su puesto.

A 27 años del tren que recorrió el Oeste sin conductor: el episodio que pudo ser una tragedia.

 

Siete kilómetros sin control y momentos de tensión

Mientras la empresa concesionaria intentaba despejar la vía ante la emergencia, el tren continuó su recorrido a gran velocidad por distintas estaciones del Oeste. En un primer momento, muchos pasajeros no advirtieron lo que sucedía, ya que interpretaron que se trataba de un servicio semi-rápido.

La situación cambió cuando la formación no se detuvo en estaciones donde debía hacerlo. Al intentar comunicarse con el conductor y no obtener respuesta, comenzaron los momentos de incertidumbre. Algunos pasajeros avanzaron hacia la cabina y comprobaron que estaba vacía, lo que desató escenas de nerviosismo y desesperación dentro de los vagones.

Intentaron accionar los mecanismos de emergencia sin éxito, mientras el tren seguía su marcha sin control. Finalmente, un guarda logró intervenir y detener la formación al ingresar a la estación Martín Coronado, evitando lo que podría haber sido una tragedia.

El episodio generó una fuerte repercusión en su momento y derivó en sanciones para la empresa operadora. A más de dos décadas, el hecho sigue siendo recordado como uno de los más impactantes del sistema ferroviario en el Oeste, no solo por su gravedad, sino también porque, pese al riesgo, no hubo víctimas.