Actualidad

Transformó un bolsito en un local de más de 13 años: la historia de una vecina de Hurlingham que pudo con todo, hasta con la pandemia

En Viví el Oeste te seguimos acercando las historias de emprendedores, historias de personas que se jugaron el todo por el todo en busca de un objetivo, muchas veces con más preguntas que certezas. Este es el caso de Ana María Fernández, quien decidió tener su propio local en un momento en que la familia se acrecentaba y sus posibilidades en el mercado laboral se reducían. Comenzó con un bolsito, fue creciendo y 13 años después cuenta su historia con orgullo.

En diálogo con Viví el Oeste, Ana María (52), cuenta que en el año 2007 decidió darle un giro a su vida. Ella trabaja como administrativa, tuvo a sus dos hijos y se vio muy atareada con la actividad diaria de la casa y la crianza, pero quería volver a la calle.

“Empecé a comprar ropa y vender con un bolsito y con eso vendía en los locales. Se me ocurrió que muchas chicas no podían salir de los locales en horario comercial, entonces yo les llevaba la posibilidad de que compre ropa ahí”, recuerda Ana María al relatar el comienzo de su emprendimiento.

FV JULIO EPU
LA PERLA LARGO

Esos primeros momentos, ese negocio rudimentario y las ganas de crecer la llevarían a conocer a quien era la dueña del local donde se encuentra actualmente con Azahar, la tienda de marroquinería y regalos que sostiene hace 13 años.

De allí surgió la posibilidad de comprar el fondo de comercio y Ana María recuerda con risas la reacción negativa que tuvo su marido ante la posibilidad de endeudarse para comenzar el proyecto. Tal vez por palpito, deseo o algo que no se puede explicar muy bien, esta mujer decidió ir para adelante. No le temió a la adversidad, aunque si tenía mucha incertidumbre, pero tomó una deuda para darle vida a su propio lugar.

“Lo compré sin saber nada, con mucha incertidumbre, pero al año ya devolvimos toda la plata”, señala la emprendedora. Sin embargo, no todas fueron buenas noticias en los años de vida de este emprendimiento. Problemas vinculados con salud hicieron que Azahara casi cierre sus puertas, pero allí es donde cobró fuerza la figura de María Belén Arrillaga (23), su hija.

“Cuando yo arranqué, ella era muy chiquita, venía todas las tardes, es parte de ella todo esto”, reflexiona la vecina de Hurlingham y resalta que de allí en más fueron dos: madre e hija.

 En tiempo de pandemia volvió a surgir un nuevo desafío, todavía lo afrontan e intentan llegar a buen puerto. Lo más destacable es que detrás de cada producto está el esfuerzo de una familia unida que no se rindió ante todas las adversidades y sigue contando años de su proyecto.

Si querés saber más sobre este local, podés encontrar todas sus novedades en Instagram https://www.instagram.com/azahar.hurlingham/