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Tren San Martín: la leyenda urbana de la locomotora fantasma

Descubrí la leyenda urbana titulada "Leviatán sobre rieles" sobre una locomotora fantasma que recorre las vías del Tren San Martín por un antiguo reclamo.

El Tren San Martín, que pasa por los partidos de San Miguel, Hurlingham, Morón y Tres de Febrero, es una de las pocas líneas del Conurbano Bonaerense que todavía no cuenta con formaciones eléctricas y aún utiliza las del tipo diésel a la hora de prestar sus servicios, por lo que esta leyenda urbana podría parecer extraña para aquellos que nunca la tomaron.

Escrita y narrada por Sergio Lema, la historia se titula "Leviatán sobre rieles" y habla, a grandes rasgos, sobre una locomotora fantasma que recorre las vías del ferrocarril entre Retiro y Pilar y también la del futuro ramal Haedo-Caseros. A continuación, la reproducimos.

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Locomotora del Tren San Martín.

Locomotora del Tren San Martín.

"Ayer le vi por Devoto. Otros en San Miguel o las playas de maniobras de Retiro.

FV JULIO EPU
LA PERLA LARGO

Están los que afirman haberlo visto por el empalme muerto de Haedo a Caseros, donde sus vías aún afloran utilizables. Algún osado intentó abordarlo en William C. Morris.

Corre un leviatán de locomotora y coche único por las vías del San Martín. Se dice que se pierde un poco más allá de Manzanares o Derqui; pero irremisiblemente, comienza su carrera de retorno.

Hombres del gremio La Fraternidad hablan del fantasma de Julio Corvalán; último motorman a Cuyo, que desesperado busca llamar la atención para que se restablezcan los servicios del antiguo BAP (Buenos Aires al Pacífico).

Esta alma en pena, convocada por los viajes de prueba hacia Mendoza de unos años atrás, se ve atormentada por la inacción de los que hoy manejan el destino de su amado ramal. Noche tras noche irrumpe en depósitos y alista la efímera formación, para correr sobre vías que tan bien conoce, quizás con la loca esperanza de sembrar el pánico y la amenaza sobre directivos e interventores...

Julio se atreve, hasta donde su alma de espíritu bueno, le indica que puede generar peligro: allende Pilar y Dr. Cabred. No se interna en las vías únicas y de señales dormidas, donde podría colisionar al "Martita" que se arrastra desde Junín, o al irregular servicio a Rufino...

Corvalán no sabe, que él es un penitente de sangre caliente, que pretende doblegar a administradores con corazón de hielo...

Así, disputando su batalla perdida de antemano, pasa raudo por andenes estremecidos por el bramido bajo o a veces chillón de sus bocinas, pseudo quejido cuasi lamento, con el que esboza su protesta aterrorizando a desprevenidos pasajeros que no comprenden su cruzada".