Policía Federal: desarticularon organización de estafadores
La Policía Federal Argentina, fuerza dependiente del Ministerio de Seguridad de la Nación, desarticuló una organización criminal que se dedicaba a estafar a personas utilizando varios métodos distintos. Se calcula, en base a las primeras pericias, que lograron acumular aproximadamente unos doscientos millones de pesos.
La investigación policial tomó dos años y estuvo a cargo de la División Investigación de Delitos Tecnológicos de PFA. Una vez que se tuvieron las pruebas se iniciaron los operativos donde se detuvieron a 15 involucrados, entre ellos el líder de la banda. Se realizaron allanamientos en barrios de clase media y alta de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en Entre Ríos, en la provincia de Buenos Aires y en San Luis.
Después de 23 allanamientos se logró secuestrar 46 teléfonos celulares, 14 notebooks, pendrives, discos rígidos con información sustancial para la causa, elementos de almacenamiento digital, tarjetas de crédito y débito, documentación bancaria de interés, gran cantidad de dinero en efectivo de diferentes denominaciones, dos autos y una motocicleta.
MODUS OPERANDI DE LA BANDA
Primero, los estafadores usaban bases de datos para obtener de forma ilegal información y así identificar personas que poseían algún tipo de deuda monetaria. Luego, la organización ofrecía a estos deudores, con engaños convincentes, formas de pago para saldar estas infracciones con grandes descuentos en el monto total. Las víctimas que creían que los criminales eran los acreedores, les transferían el dinero creyendo que pagaban sus deudas.
Otra estafa que utilizaba el grupo era la llamada "Estafa del Soldado Americano". La misma se iniciaba estableciendo un vínculo de confianza mediante contactos digitales entre el estafador y la futura víctima. Los delincuentes se presentaban como un extranjero que necesitaba que alguien cercano retire en la aduana encomiendas.
Para eso, el miembro de la banda delictiva le pedía a la persona que hiciera un depósito en una cuenta bancaria, lo cual era "necesario" para poder buscar el paquete en aduana. Estas cuentas estaban a nombre de otras personas que, formando el eslabón más bajo de la organización criminal, prestaban sus datos a cambio de un porcentaje menor de aquello que se estaba robando.

