San Antonio de Padua y su equipo de rugby inclusivo
El concepto de Rugby Inclusivo llegó al club de San Antonio de Padua en 2015 de la mano de un grupo de profesores y jugadores del equipo de veteranos que tenían ganas de poder acercar este deporte a niños y jóvenes con alguna discapacidad. Luego, de eso, para abril de 2018 ya se realizó la primera práctica con una participación de 7 niños.
"Nuestro fin es brindar el mejor espacio para que personas con diversidad funcional puedan aprender y disfrutar del Rugby y a su vez trabajar con herramientas sociales y actitudinales que mejoren su calidad de vida, faciliten y cooperen con la inclusión al resto de la población, manteniendo y desarrollando una metodología integradora de respeto e igualdad entre todos los miembros de nuestro club" explicó Henry, uno de los coordinadores de la actividad.
Y agregó: "Buscamos además proporcionar un modelo que aumente la participación de las personas con discapacidad en los clubes deportivos y destacar la importancia del deporte inclusivo en la población en general".
La actividad está orientada a niños y jóvenes con alguna diversidad funcional (autismo, retraso madurativo, síndrome de Down, TEA TGD, o cualquier otro trastorno de desarrollo intelectual) de entre 5 y 30 años. La misma se desarrolla en las instalaciones del club Casa de Padua Rugby ubicado en Antezana y Piedra Buena, Merlo, los sábados de 14 a 15:30 horas y los martes de 18 a 19.
El equipo cuenta hoy en día con 45 jóvenes inscriptos, los cuales además de los entrenamientos participan de eventos tales como encuentros y partidos que se realizan de local y/o de visitante en otros clubes. En ese sentido, el deporte se encuentra enmarcado en la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA), como actividad y club de rugby.
Para las prácticas, se aplican las formas y reglas de rugby infantil adaptadas y a diferencia del deporte tradicional se incluye la figura del facilitador, una persona que se encarga de acompañar a los chicos en el desarrollo de la actividad. En muchos casos estos suelen ser juveniles o veteranos de la misma institución que movidos por la empatía y las ganas de colaborar se capaciten para cumplir esta tarea realizando el curso de capacitación de facilitadores.
El entrenamiento está dividido en edades, en objetivos tácticos, técnicos y estratégicos, según la evolución del reglamento y las etapas evolutivas que los deportistas vayan solicitando, adaptando las actividades a la motivación de los jugadores, necesidades y consecución o no de objetivos propuestos.
"De ser necesario, se trabajará detallada y específicamente con grupos pequeños o individualmente. Es importante la relación del facilitador para colaborar en el desarrollo de los participantes, como así también en sus sensaciones de logros, crear un ambiente agradable, motivador y positivo. Además, se comparten actividades con todas las categorías del club" explicó el miembro de la institución.


