Merlo: la historia del nieto recuperado Guillermo Amarilla
Este 24 de marzo se cumplen 46 años del último golpe cívico militar en Argentina. A casi 4 décadas del final del último gobierno militar del país, la búsqueda de los nietos nacidos en cautiverio continúa más activa que nunca. Hasta este 2022, 130 personas conocieron su verdadera identidad gracias al trabajo de Abuelas de Plaza de Mayo. Uno de ellos fue Guillermo Amarilla Molfino, un hombre de 42 años cuya familia vivía en Merlo dónde incluso hay una esquina de la memoria para recordarlos.
Guillermo Amarilla Molfino nació en cautiverio el 27 de junio de 1980 en el predio de la ESMA durante la etapa más sangrienta de la última dictadura cívico militar. Sus padres, Guillermo Amarilla y Marcelo Molfino, que vivían en Merlo y eran militantes del PJ, fueron secuestrados en sendos operativos realizados el 17 de octubre (Día de la Lealtad) de 1979 en Ramos Mejía y San Antonio de Padua. Guillermo padre había nacido en el año 1952 en Buenos Aires mientras que Marcela lo había hecho dos años antes en Resistencia, Chaco.
Ambos comenzaron a militar desde muy jóvenes en el PJ y luego integraron la organización Montoneros. Allí se conocieron y luego se casaron en 1973 y tuvieron tres hijos: Mauricio nacido en 1975, Joaquín en 1977 e Ignacio en 1978 durante el exilio de la pareja en Francia. Sin embargo volvieron a Merlo en 1979 y en octubre de ese año fueron secuestrados junto a sus tres hijos que luego serían devueltos a la familia. En ese momento nadie supo, porque ni ellos mismos habían llegado a enterarse, que Marcela estaba embarazada.
"Una sobreviviente en su testimonio contó que Marcela Molfino estaba embarazada en Campos de Mayo durante su secuestro en 1979-80. Mi propia familia no lo sabía y por eso no me estaban buscando", reveló Guillermo en una charla realizada con Viví el Oeste. Esto provocó que fuera Guillermo quien inició su propia búsqueda con Abuelas de Plaza de Mayo para conocer a su familia en el año 2007.
Conocer su identidad y la importancia de abuelas de Plaza de Mayo:
En el caso de Guillermo había una dificultad extra. Sus padres habían sido secuestrados y presuntamente asesinados en Campos de Mayo luego de su secuestro en merlo. Ante esta situación fue necesaria otro tipo de muestra genética para comprobar el parentesco. Así nació el índice de abuelidad. "La humanidad nunca había necesitado hacer pruebas de abuelidad pero en este caso faltaban los padres y madres por lo que era necesario probar el parentesco mediante otra vía," agregó Amarilla Molfino.
Por más paradójico que resulte, su historia pudo conocerse gracias a una investigación sobre las torturas en Campos de Mayo. Luego de la declaración de la superviviente sobre lo sucedido con Marcela, se cotejaron las muestras que había dejado Guillermo en el Banco de Datos cuando comenzó su propia búsqueda con Abuelas de Plaza de Mayo en 2007 y así se logró llegar a la verdad. "Mi vida cambió a partir del 2009 porque pude conocer la verdad y empezar a cambiar para conocer un mundo nuevo. Saber quiénes son tus padres, tu familia que tenes hermanos, de dónde sos, son cosas que van formando un todo", había asegurado en charla con este medio.
El paso del tiempo es lo que más lo inquieta a Guillermo y otros nietos recuperados por dos razones: la primera es el lógico tiempo que necesitará cada persona para construir estos vínculos con su familia de sangre. El segundo motivo está vinculado con el futuro: "La búsqueda es a contratiempo y a contranatura porque nosotros también tuvimos descendencia y el daño identitario se prolonga por lo que más niños tienen su identidad ultrajada".
Guillermo siempre se mostró agradecido por el trabajo de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo a lo largo de estos años. Además aseguró que el Banco nacional de datos genéticos como una de las herramientas fundamental en esta investigación desde el retorno de la democracia. "Para nosotros la localización de un nieto o una nieta es una bienvenida y un paso hacia la verdad", concluyó.