2025-10-06

¿Por qué se conmemora cada 6 de octubre el Día Nacional del Circo?

El Día Nacional del Circo es una fecha en conmemoración de José Juan Podestá, acróbata que sembró las bases del circo en las orillas rioplatenses.

Payasos, carpa, acrobacias, magia y malabares. Son algunas de las palabras que se vienen a la mente cuando se habla del circo y más precisamente un día como hoy 6 de octubre que se conmemora el Día Nacional del Circo, ¿sabías los motivos?

El Día Nacional del Circo es en homenaje a José “Pepe” Podestá, conocido como “Pepino 88”, un payaso, acróbata y payador de las sátiras humorísticas. Un payaso para adultos que se hacía escuchar: en sus presentaciones intercalaba poemas gauchescos con comentarios de crítica social y ácidos chistes sobre el accionar de funcionarios y políticos de la época.

José Juan Podestá nació el 6 de octubre de 1858 en Uruguay y fue en honor a su nacimiento que se eligió esa fecha como Día Nacional del Circo. Aunque nació en el país vecino, sus padres habían emigrado a Buenos Aires, donde también nacieron sus hermanos Luis y Antonio. Desde muy joven y considerado el primer capocómico local, fue una leyenda de la cultura rioplatense y sentó las bases de una dinastía circense: la Compañía de los Hermanos Podestá.

Podestá creó el circo criollo, cuna además del teatro nacional. Era un modelo de espectáculo que contaba con dos partes: en la primera, el típico show de malabares, acrobacias, pruebas ecuestres, animales y música, y en la otra, piezas teatrales del género gauchesco.

El debut del circo criollo fue en 1884 en el lujoso Teatro Politeama, cuando la compañía estadounidense de los Hermanos Carlo –que contaba con el inglés Frank Brown, el payaso más famoso de la época- se propuso cerrar su exitosa gira por el país con un número fuerte de impronta local. La obra elegida fue Juan Moreira, de Eduardo Gutiérrez, quien puso como condición que el protagonista fuera un auténtico criollo; nada de lentejuelas y vestuarios de tonos brillantes.

Así fue como le plantearon el desafío a José Podestá, el particular “Pepino 88” que por entonces trabajaba en un modesto circo de la Ciudad, donde además integraba con dos de sus hermanos el trío de trapecistas “Los cóndores del trapecio”.

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