Son de Merlo, recrearon a escala real el auto de la Fórmula 1 con impresión 3D y se volvieron virales
Mientras el país vibra con cada avance de Franco Colapinto en la Fórmula 1, en Merlo un padre y su hijo decidieron llevar la pasión a otro nivel y, a pedido de un cliente, recrearon una réplica exacta, a escala real y totalmente funcional como simulador, del monoplaza que utiliza actualmente la Fórmula 1. El proyecto, realizado con impresión 3D y técnicas artesanales, los volvió virales en redes.
Vladimir y Yamil Czabanyi, creadores de VideoWorks, visitaron los estudios de Radio VEO para conversar con Jimena Puñet, en el programa Próxima Parada, sobre cómo empezó su historia creando autos en miniatura, piezas para coleccionistas y réplicas de cascos, y que hoy ya es reconocido por uno de los trabajos más ambiciosos del país: un Fórmula 1 escala 1:1 hecho íntegramente en 3D.
"Nosotros diseñamos el modelo 3D escala uno en uno para poder hacerlo exacto. Todas las cotas del auto, las medidas son exactas y lo imprimimos en 3D para que el modelo no tenga ningún cambio, cada detalle, la posición de manejo porque al ser un simulador tiene que poder entrar la persona", explicaron y agregaron que "nunca habíamos hecho algo tan grande".
Vladimir y Yamil se dedican a la creación de modelos más chicos, pero finalmente les llegó la propuesta y "lo empezamos a imprimir, son más o menos 650 piezas de impresión". Para lograrlo, trabajaron durante 30 días solo en el diseño digital con el programa Blender, una herramienta que les permitió modelar cada detalle.
Un trabajo artesanal y a contrarreloj
"Para poder hacer el auto completo en un tiempo récord, que fueron 90 días, de 12 a 16 horas, todos los días", explicaron. El armado comenzó en junio y culminó a mediados de septiembre, todo hecho a mano por los dos, y con algunos contratiempos.
La fábrica que los proveía del filamento necesario para crear el auto de Colapinto se prendió fuego y, Vladimir relató: "Tuvimos que salir a buscar bobinas por todos lados, convencer a conocidos y proveedores para que nos vendan sus stocks. Fue una locura".
Aun así, nada detuvo el proyecto. Cada parte (trompa, alerones, branquias, piso, toma de aire, butaca) fue impresa, ensamblada, lijada y pintada a mano. El auto quedó terminado con pintura automotriz tricapa, un acabado premium poco usual incluso en réplicas profesionales.
El cliente que encargó la réplica la usa como simulador, por lo que padre e hijo diseñaron un sistema especial que permite que cualquier persona pueda subirse.
"El auto original está pensado para un solo piloto y muchas veces otro no entra", explicó Yamil. "Nosotros quisimos que cualquier persona pueda usarlo. Lo probamos los dos: yo mido 1,70, mi viejo mide 1,80, y ambos estábamos cómodos. Ese era el objetivo".
Le añadieron un sistema deslizante para pedales y volante, un calado lateral para facilitar el ingreso, luces funcionales en el alerón y cableado interno hecho a mano. Todo pensado para que la experiencia sea segura y auténtica.
La repercusión fue inmediata. Tras viralizarse, empezaron a recibir consultas del exterior y pedidos de nuevos proyectos. Además, continúan vendiendo sus tradicionales piezas de colección en tamaño pequeño.
"Esto es solo un ejemplo de lo que podemos construir. Nos apasionan los autos, pero también hacemos carteles, esculturas, piezas personalizadas, todo lo que el cliente pida. Manejamos madera, metal, fibra de vidrio, electrónica, impresión 3D… todo lo hacemos nosotros", expresaron. Quienes deseen conocer sus trabajos pueden seguirlos en sus redes sociales @videoworks79.
Mirá la entrevista completa en Radio VEO