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El expiloto de Ituzaingó que se convirtió en el capellán de la cárcel local

Horacio tiene más de 9 mil horas de vuelo y es veterano de Malvinas, pero ahora se dedica a atender a los presos y guardiacárceles del penal de Ituzaingó.

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Se trata de Horacio González, quien fue la motivación para llevar a cabo una pintura de seis metros de largo por 1,50 de ancho durante dos semanas y que fue descubierta en un emotivo acto junto a los oficiales, que también le entregaron un diploma de reconocimiento.

El acto contó con el aval del jefe de Complejo Penitenciario del Suroeste, Christian Rodríguez, y fue presidido por el director del establecimiento, Claudio Pereyra, y el subdirector de Asistencia y Tratamiento, Daniel Gauto, además del personal de las áreas de Vigilancia y Tratamiento, Guardia y Seguridad Exterior y el titular de Requisa, Juan Córdoba.

FV JULIO EPU
LA PERLA LARGO
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De combatir en Malvinas al penal de Ituzaingó

Horacio sirvió como piloto de un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina (FAA) bajo el grado de cabo principal, mediante el que transportaba mercadería, armamento, municiones, soldados y demás suministros necesarios para el conflicto en el archipiélago del Océano Atlántico.

Allí participó de un total de seis misiones de combate real y después continuó ascendiendo dentro de la institución hasta 2007, cuando se retiró como suboficial mayor y con más de 9 mil horas de vuelo en sus espaldas.

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Lejos del ámbito aeronáutico y militar, el excombatiente ahora trabaja dentro de la penitenciaría ituzaingüense como capellán, definido como un miembro de la Iglesia Católica que sirve dentro de las prisiones para bendecir, tomar confesiones y desarrollar actividades religiosas tanto con los reclusos como con los trabajadores de ellas, entre otras funciones relativas a la fe.