24/12/2025

El tranvía de Ituzaingó: la experiencia única del Oeste que, tras 63 años, aún deja huellas en la ciudad

Recorda el único antecedente de este medio de transporte en Ituzaingó y sus huellas que aún son visibles.

Este año se cumplen 63 años del fin del sistema de tranvías en Buenos Aires, una decisión que marcó un antes y un después en la historia del transporte urbano. En ese contexto, vale la pena volver la mirada hacia un capítulo poco conocido del Oeste: el tranvía de Ituzaingó, el único servicio de este tipo que funcionó en la región y del que todavía pueden encontrarse vestigios.

El 1° de enero de 1962 comenzó a aplicarse el decreto firmado un año antes por el entonces presidente Arturo Frondizi, que dispuso el cierre definitivo de la red tranviaria en la Ciudad de Buenos Aires. Si bien esa medida tuvo epicentro en la Capital, en el Conurbano existió una experiencia singular que antecedió a ese proceso.

El tranvía de Ituzaingó: la experiencia única del Oeste que aún deja huellas en la ciudad.

 

Un servicio pionero para el crecimiento de Ituzaingó

El tranvía ituzainguense fue inaugurado el 24 de mayo de 1914 con el objetivo de conectar la estación del Ferrocarril Oeste (actual Tren Sarmiento) con la zona donde hoy se encuentran las calles General Juan Lavalleja y Concejal Nicolás Defilippi. En aquel entonces, el servicio apuntaba a acompañar el desarrollo del pueblo de Santa Rosa, nombre que luego daría paso a la actual denominación de Ituzaingó.

La concesión tuvo una vigencia de 20 años y el pasaje costaba 20 centavos. El sistema contaba con tres coches, adquiridos por los empresarios Nicolás Defilippi y Ramón Gómez a la Compañía de Tranvías Anglo Argentina, ya que se encontraban fuera de uso. Los vehículos tenían una particularidad: eran tirados por caballos, con puertas corredizas y ventanas con cortinas, una postal muy distinta a la del transporte actual.

Este tipo de tracción se mantuvo hasta 1928, cuando los coches fueron adaptados con un motor Ford, transformándose en tranvías diésel.

El recorrido y la vida cotidiana a bordo

En sus inicios, el trayecto partía desde la estación ferroviaria, avanzaba por General Las Heras hasta General Alvear, giraba por Coronel Olavarría y llegaba hasta la actual intersección conocida como “Los Portones”. Desde allí continuaba por Defilippi hasta la altura del 1500. Con el tiempo, el recorrido se extendió unos 150 metros más, con la intención de alcanzar un horno de ladrillos y sumar el transporte de cargas.

El tranvía tenía un marcado carácter barrial: los pasajeros solían dejar sus zapatos embarrados debajo de los asientos y calzarse otros limpios antes de continuar hacia sus trabajos, una escena que quedó grabada en la memoria colectiva del lugar.

El final del tranvía de Ituzaingó

A pesar del vínculo cercano con los vecinos, el avance del asfaltado de las calles y la aparición del colectivo como nuevo protagonista del transporte urbano comenzaron a restarle utilidad al servicio. Finalmente, en 1937, el entonces intendente Rafael Amato resolvió suprimir el tranvía para dar paso a la pavimentación y reemplazarlo por ómnibus.

Las vías fueron levantadas casi en su totalidad, aunque algunos restos aún permanecen visibles, funcionando como testigos silenciosos de una experiencia inédita para el Oeste y de una etapa fundamental en la historia de Ituzaingó.

 

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