19/08/2026

Ayudar desde la empresa: la historia detrás del compromiso solidario de Orali

"Al ser una empresa de alimentos, nada más coherente que dar la ayuda con los alimentos mismos", la clave detrás de una empresa con más de 50 años que llega a los que más lo necesitan.

Julio González, actual presidente de Orali, empresa radicada en Ciudadela desde donde fabrican desde hace más de cinco décadas productos alimenticios, dialogó con Viví el Oeste sobre el compromiso de la compañía con la responsabilidad social empresaria, el rol de sus trabajadores y las experiencias que atraviesan en cada acción solidaria. “Lo importante es que el beneficio que se otorga a la comunidad tenga coherencia con la actividad de la empresa”, sostuvo.

Para Orali, la responsabilidad social empresaria no es solamente una acción aislada ni una estrategia de comunicación. Es un compromiso que, según explica su dueño, nació mucho antes de que la empresa comenzara a desarrollar sus actuales iniciativas solidarias y que tiene sus raíces en la propia historia familiar.

El empresario distingue dos maneras de ayudar. Por un lado, aquella acción que se realiza de manera anónima, sin buscar reconocimiento. Por otro, la responsabilidad social empresaria que se comunica y que, además de generar un impacto concreto, puede servir para que otras empresas se animen a involucrarse.

“También es válida porque está invitando a otras empresas a ayudar, a hacer cada uno lo que puede, lo que siente, lo que quiere, lo que está a su alcance”, explica.

Para él, existe una condición fundamental: que la ayuda tenga relación y coherencia con la actividad que desarrolla cada compañía. “No sirve de nada contaminar los ríos y poner un panel solar en una oficina”, ejemplifica.

En el caso de Orali, esa coherencia aparece de manera directa: una empresa que fabrica alimentos elige ayudar principalmente a través de los alimentos que produce.

Una historia familiar que se transformó en compromiso

El vínculo de su familia con la solidaridad comenzó mucho antes de que existiera una política formal de responsabilidad social.

La chispita nace con mi papá, que era buena gente, buen pagador y ayudaba a algunas personas en forma individual”, recuerda. También menciona a su tía y a su abuela, quienes en otras épocas ayudaban a quienes llegaban a la puerta de su casa buscando comida, incluso invitándolos a entrar para compartir un plato de sopa.

Con el tiempo, esa enseñanza familiar se transformó en una convicción personal. Su formación en sociología también tuvo un papel importante: lo llevó a identificarse especialmente con quienes tienen menos recursos y con los sectores más vulnerables.

Y finalmente encontró una forma concreta de canalizar ese compromiso: hacerlo a través de la propia empresa. “Al ser una empresa de alimentos, nada más coherente que dar la ayuda con los alimentos mismos”, señala.

La ayuda de Orali a través de donaciones de alimentos a los que más lo necesitan

 

El rol de las empresas frente a las necesidades sociales

En un contexto donde las necesidades sociales son cada vez mayores, el empresario considera que el sector privado tiene la posibilidad de asumir un papel importante.

Pero su mirada va más allá de una cuestión económica: “Para tener un mundo mejor tenemos que tener mayor calidad humana de los empresarios”, afirma.

Según plantea, en un mundo cada vez más atravesado por el capitalismo, también es necesario apelar al costado humano de quienes están al frente de las empresas. “El empresario es una persona también”, sostiene.

Los trabajadores también son parte de la misión

El compromiso de Orali no queda limitado a sus directivos. Los trabajadores de la empresa también participan de las acciones solidarias.

De hecho, algunos empleados fueron quienes propusieron comedores ubicados en sus propios barrios para que fueran visitados y asistidos.

“Nos han acompañado, han propuesto algunos comedores que quedaban en su barrio y fuimos en misión a ayudarlos”, cuenta.

Para el empresario, esa participación genera además un sentimiento de pertenencia. Los trabajadores conocen el compromiso de la compañía con la comunidad y, en muchos casos, reciben el reconocimiento de sus propios vecinos por las acciones realizadas.

“Ellos también están orgullosos por esta tarea solidaria”, destaca.

Una experiencia que los volvió a poner frente a una realidad difícil

Entre las distintas experiencias que atravesaron, el empresario eligió contar una particularmente reciente: una visita a un comedor que trabaja con chicos y que pertenece a una iglesia.

Allí, la persona que está al frente del espacio les contó sobre las distintas actividades recreativas, educativas y de formación humana que realizan con los niños.

Una de las frases que más lo impactó fue la comparación que hizo sobre el valor de mantener a un chico alejado de la calle: cada niño que logra permanecer dentro de ese espacio representa una victoria frente a una realidad cada vez más compleja.

El responsable del comedor también relató las dificultades que atraviesan en el barrio y la presión que existe sobre los chicos por parte de las redes vinculadas a las drogas y el delito.

La calle está difícil”, resume el empresario al recordar aquella experiencia.

Según el relato que recibió durante aquella visita, la situación alcanza incluso a niños cada vez más pequeños, una realidad que considera necesario visibilizar para que la sociedad tome conciencia.

“Es triste, pero hay que decirlo para que seamos conscientes de que esto está ocurriendo y que algún día puede cambiar”, concluye.

Más allá de los alimentos

La historia que cuenta Julio plantea una mirada sobre la responsabilidad social que va más allá de la entrega de productos.

Para la empresa, ayudar también implica involucrarse, escuchar las necesidades de cada comunidad, permitir que los propios trabajadores acerquen iniciativas y generar acciones que tengan un impacto concreto.

Una filosofía que, en definitiva, busca que el crecimiento de una empresa pueda ir acompañado de una mirada hacia quienes más necesitan.

Porque, como resume el empresario, la solidaridad no debería ser solamente una acción puntual, sino también una manera de entender el lugar que ocupa una empresa dentro de la sociedad.