Más de 40 años de historia y una mujer que tomó la posta para mantener vivo un legado de una heladería de Haedo

La heladería nació en 1983 como un emprendimiento familiar impulsado por una mujer que comenzó elaborando helados de manera artesanal en su propia casa. Desde 2020, Natalia Ronanduano está al frente del comercio y trabaja para mantener viva esa esencia. Hoy fue seleccionada para representar a Haedo en el Premio Mujer Empresaria Bonaerense, en la categoría Comercio Local.

Hay historias que se construyen con el paso del tiempo, con recetas que se transmiten de generación en generación y con pequeños comercios que terminan convirtiéndose en parte de la identidad de un barrio. La de San Remo, una tradicional heladería de Haedo, reúne todos esos ingredientes. Su historia comenzó en 1983, cuando una mujer decidió emprender y puso en marcha un pequeño negocio familiar que, con los años, se transformaría en un punto de encuentro para varias generaciones de vecinos.

En aquel entonces, todo comenzó de manera muy artesanal, en la propia casa de su fundadora, con una olla y un anafe donde preparaba los primeros helados. El emprendimiento fue creciendo de a poco, siempre en la esquina de Flora y Vélez Sarsfield, hasta convertirse en una heladería reconocida por los vecinos de la zona.

Desde 2020, Natalia Ronanduano está al frente del negocio. Se incorporó a la familia hace 24 años y aprendió el oficio, las recetas y la importancia de cuidar cada detalle. Cuando llegó el momento de tomar las riendas, tuvo una premisa clara: mantener la esencia de San Remo.

"Tomé el mando con la idea de mantener siempre la esencia de la heladería, conservar las recetas, utilizar los mismos ingredientes de calidad y seguir haciendo helados artesanales. Los hacemos nosotros", contó Natalia en una entrevista con Jimena Puñet en el programa Mate Listo, de Radio VEO.

Aunque el comercio atravesó cambios y recientemente se trasladó a José María Moreno 303, en Haedo, la filosofía sigue siendo la misma: elaboración propia, ingredientes de calidad y sabores preparados respetando las recetas tradicionales.

Entre los gustos más elegidos por los clientes se encuentra el clásico dulce de leche granizado. Sin embargo, Natalia destaca dos especialidades de la casa: el sambayón, elaborado con ingredientes naturales, y el mousse de chocolate.

También hay detalles que distinguen la propuesta de San Remo. Las almendras caramelizadas, por ejemplo, se agregan al momento de servir para conservar su textura y el sabor del azúcar. Lo mismo sucede con los quinotos al whisky, que se maceran previamente y se incorporan al helado en el momento. Una forma de elaboración que también se aplica a otros sabores, como la frutilla a la reina y el chocolate con pasas.

Mantener la tradición no significa quedarse en el tiempo. Natalia cuenta que están en permanente asesoramiento para conocer nuevos productos y tendencias. Incluso incorporaron propuestas actuales, como el chocolate Dubai, sin resignar la calidad artesanal que caracteriza a la heladería.

Una historia de mujeres y un reconocimiento

La trayectoria de San Remo tiene un rasgo particular: desde sus comienzos, siempre hubo una mujer al frente del emprendimiento. Una historia que comenzó en 1983, en una época en la que no era habitual que una mujer impulsara un proyecto comercial de estas características para sostener a su familia.

Hoy, esa continuidad encuentra un nuevo reconocimiento. Natalia fue seleccionada para representar a Haedo en el Premio Mujer Empresaria Bonaerense, en la categoría Comercio Local, una distinción que reconoce a mujeres comerciantes con trayectoria que lograron revalorizar sus negocios, fortalecer la atención personalizada y generar impacto social y económico en sus comunidades.

"Estoy en esta categoría porque es un comercio que tiene su trayectoria y, más allá de que hoy yo estoy a cargo, siempre fue una mujer la que estuvo al frente desde el inicio", explicó.

Natalia también destacó el acompañamiento de la Cámara de Comercio de Haedo, que estuvo presente desde que comenzó esta nueva etapa del local, acompañó la inauguración y participó de distintas iniciativas, como la Noche de las Heladerías.

Pero si hay algo que emociona especialmente a Natalia es el vínculo que San Remo construyó con sus clientes a lo largo de tantos años. Las historias de quienes vuelven y cuentan que de chicos iban con sus abuelos, sus padres o que la heladería era el lugar de encuentro de los adolescentes del barrio son, para ella, una de las mayores satisfacciones.

Porque detrás de cada helado hay mucho más que una receta: hay recuerdos, encuentros y generaciones que crecieron compartiendo los mismos sabores.

Más de cuatro décadas después de aquel primer emprendimiento familiar, San Remo sigue escribiendo su historia en Haedo. Esta vez, de la mano de Natalia, una mujer que tomó una tradición y decidió hacerla perdurar.

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