Clases presenciales: protocolo de vuelta para universidades
El protocolo presenta una serie de pautas de trabajo para la vuelta a las clases presenciales basados en criterios sanitarios, de higiene, salud y seguridad, así como de organización académica y pedagógica.
Para el regreso es necesario realizar acciones preparatorias de los espacios junto a un monitoreo constante de las actividades a desarrollar de forma presencial.
Se construye una base de requerimientos mínimos a partir de los cuales cada institución podrá definir criterios específicos que se adapten a las particularidades propias de cada institución.
La fecha a partir de la cual pueda iniciarse el proceso de reanudación de forma presencial y el porcentaje de aforo dependerá de las recomendaciones de las autoridades sanitarias en cada jurisdicción.
Previamente a la vuelta se deberán desarrollar actividades de acondicionamiento sanitario básico y esencial en los establecimientos. También deben haber capacitaciones y ejercicios para la comunidad educativa en relación a la adaptación de la educación con esta nueva forma de dar clases.
En cuanto a los espacios, los establecimientos tienen que proveer elementos de protección y limpieza, así como asegurar la posibilidad de que se respete el distanciamiento mínimo entre las personas. Además, debe haber un lugar dedicado a aislar estudiantes y trabajadores en caso que presenten síntomas de COVID-19.
Finalmente, es necesario establecer protocolos de ingreso y egreso a los establecimiento para lograr que no haya aglomeraciones de estudiantes y docentes en los accesos. De todas formas, se pide a las universidades que se continúen desarrollando actividades de forma no presencial para que los estudiantes de riesgo puedan continuar con las cursadas.