09/07/2026

A 19 años de la nevada histórica: el inolvidable 9 de julio de 2007 que sorprendió a todo el Oeste

El feriado patrio de 2007 quedó grabado en la memoria de miles de vecinos cuando la nieve cubrió calles, plazas y veredas del AMBA. Morón fue uno de los primeros distritos donde comenzaron a caer los copos.

Hay fechas que permanecen intactas en la memoria colectiva, y el 9 de julio de 2007 es una de ellas. Hace 19 años, un fenómeno climático extraordinario transformó el paisaje de Buenos Aires y gran parte del Área Metropolitana cuando la nieve cayó sobre la ciudad y el Conurbano, algo que muy pocos habían presenciado alguna vez.

La jornada coincidió con el feriado por el Día de la Independencia, lo que permitió que miles de familias salieran de sus casas para disfrutar de una postal que parecía sacada de una película. Calles, plazas, veredas y techos se tiñeron de blanco mientras grandes y chicos intentaban capturar un momento que quedó para la historia.

A 19 años de la nevada histórica: el inolvidable 9 de julio de 2007 que sorprendió a todo el Oeste.

 

Los días previos ya habían anticipado un escenario poco habitual. Una intensa ola polar mantenía temperaturas extremadamente bajas y, durante la mañana del 9 de julio, comenzaron a registrarse precipitaciones que primero fueron de agua-nieve y, con el correr de las horas, se transformaron en una verdadera nevada.

Morón, uno de los primeros distritos donde comenzó a nevar

En el Oeste, Morón fue uno de los primeros municipios donde los vecinos advirtieron la caída de copos durante la mañana. Con el paso de las horas, el fenómeno se extendió a otras localidades del Conurbano y finalmente alcanzó a la Ciudad de Buenos Aires, generando sorpresa entre quienes nunca habían visto nevar en la región.

La emoción fue inmediata. En una época donde Facebook era la red social más utilizada, las publicaciones comenzaron a multiplicarse con fotos y videos de la nieve acumulándose sobre autos, árboles, plazas y viviendas.

Muchos aprovecharon la ocasión para hacer muñecos de nieve, jugar con improvisadas pelotas blancas o simplemente caminar bajo los copos. Para una generación entera fue la primera y, hasta el momento, la única vez que pudo vivir una nevada de esas características en Buenos Aires.