Gustavo Toro, el canillita de Morón que mantiene viva una tradición familiar: "Soy cuarta generación de vendedores de diarios"
Cada 7 de noviembre se celebra el Día del Canillita, y para homenajear esta profesión, Viví el Oeste diario entrevistó a Gustavo Toro, un vendedor de diarios que desde los 14 años atiende el histórico kiosco familiar ubicado a pasitos de Av. Rivadavia y Belgrano, en pleno centro de Morón.
"Soy cuarta generación de vendedores de diarios acá en este puesto. Yo empecé a los 14 o 15 años porque no quise estudiar, y mi viejo me trajo acá. El primer kiosco que hubo en Morón fue de mi bisabuela, después siguió mi abuelo, mi viejo y yo. Ahora se cortó, porque mi chico no quiere, él estudia", contó Gustavo entre risas y un poco de nostalgia.
Su puesto cargado de historias y anécdotas, es parte de la identidad de Morón y en tiempos en donde la tecnología gana espacio y las costumbres van cambiando, Gustavo continúa firme detrás del mostrador, manteniendo una tradición que en su familia se transmite de generación en generación.
Ser canillita, una profesión que supo amoldarse al presente
"Antes de la cuarentena, dentro de todo podíamos subsistir, pero después se vino todo abajo. Antes tardábamos como tres horas para armar los diarios, ahora no, vienen poquitos", relató Gustavo.
Como muchos canillitas tuvo que adaptarse a estas situaciones, y comenzó a sumar otros productos a su puesto: "Empecé a vender juguetes, pelotas, poniendo otras cosas", y de esta manera los consumidores también se amoldaron.
Para Gustavo, ser canillita es una profesión que le transmitió su papá: "Esto tiene más valor sentimental para mí que otra cosa", y agregó que está en tratativas para reparar el kiosco y sumarle más productos porque "con muchas cosas que se digitalizaron ya no hay tanta mercadería en el kiosco".
Gustavo abre su puesto de diarios de lunes a sábados de 06:30 a 14:00 horas, allí además de periódicos, los clientes podrán encontrar revistas, crucigramas, pelotas, juguetes, entre otros productos.